CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- México sabía de las implicaciones que podrían surgir por el cierre de la fábrica de moscas estériles en Chiapas y que una crisis del gusano barrenador en todo el país podría generar un impacto económico de al menos 8 mil 29 millones de pesos anuales, de acuerdo con un documento oficial al que tuvo acceso Proceso.
En 2020 el gobierno de Andrés Manuel López Obrador realizó un estudio técnico sobre las consecuencias de un posible rebrote de esta plaga que afecta al ganado. Sin embargo, no hubo ninguna medida ante ese escenario que hoy afecta a la ganadería del país.
Las asociaciones de ganaderos advierten que también hubo omisión del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y que no les avisó con antelación del cierre de la frontera por parte de Estados Unidos.
El gobierno mexicano sabía de la fragilidad sanitaria desde el cierre en 2013 de la planta de producción de moscas estériles en Chiapas, que había sustituido a la planta de Misión, Texas, clausurada en 1981.
Bajo el supuesto de que el brote se extendiera por todo el territorio nacional y de la dependencia hacia los insumos de Estados Unidos, señala el documento elaborado por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), se estimó una pérdida económica de 8 mil 29 millones de pesos a precios corrientes de ese año.
“La entrada, establecimiento y dispersión de gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax) en nuestro país puede generar costos adicionales a la producción de bovinos, que con base en los escenarios simulados para el año 2019, representan 8 mil 29 millones de pesos, es decir, un incremento de 2% en los costos estimados de la producción”, se lee en el documento titulado “Análisis del impacto potencial del gusano barrenador en México”.
Esa situación impactaría directamente en la producción de carne y leche, que durante el año 2019 generó ingresos por 219 mil 209 millones de pesos. Asimismo, se pone en riesgo la exportación de carne y pieles con valor al cierre de ese mismo año de 914 millones de dólares.
Al ajustar esa cifra con la inflación acumulada, el monto real asciende a 10 mil 674 millones de pesos, según cálculos realizados por Proceso.
El mismo análisis advirtió que si la plaga llegara a convertirse en un problema en Estados Unidos, las pérdidas anuales alcanzarían los mil millones de dólares.
En los escenarios previstos por la Sader, dice que después de 20 años la presencia de la plaga “reduciría en 23% las ganancias estimadas en la producción de bovino y con ello se esperarían pérdidas potenciales a lo largo de la cadena”.
Además se reconocieron los riesgos regionales, especialmente por los países del centro y sur del continente, como Colombia, Cuba, Guyana, Haití, Jamaica, República Dominicana, Venezuela, Brasil, Surinam, Bolivia, Uruguay y Argentina; Perú, Panamá y Ecuador.
La alerta sanitaria se volvió brote en 2025
Ya con el fin del sexenio de López Obrador, la amenaza, que parecía lejana, se concretó. A lo largo de este 2025, autoridades sanitarias han reportado casos confirmados del gusano barrenador en Oaxaca y Veracruz.
La larva del “coquerel”, como también se le conoce, devora la carne viva de animales de sangre caliente, incluyendo humanos, causando miasis, una enfermedad que puede ser mortal si no se atiende.
“Las moscas poseen una capacidad excepcional de desplazamiento, pueden viajar de 10 a 20 kilómetros en climas tropicales con una alta densidad de animales y hasta 300 kilómetros en menos de dos semanas”, advierte el estudio técnico.
Frente a los brotes, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ordenó en mayo la suspensión inmediata de las importaciones de ganado bovino, equino y bisonte desde México, lo que paralizó uno de los canales más dinámicos de exportación pecuaria.
De acuerdo con el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), esta medida golpea con fuerza al norte del país, donde Sonora y Chihuahua movilizan diariamente más de 5 mil 700 cabezas de ganado a Estados Unidos.
A un precio promedio de 2 mil dólares por cabeza, la suspensión representa una pérdida diaria de 11.4 millones de dólares.
Exigen reactivar la planta de Chiapas
Más allá de sólo cerrar fronteras, el CNA pidió al gobierno mexicano incrementar la producción y liberación de moscas estériles para frenar la plaga.
“México tiene la capacidad técnica y el compromiso institucional para garantizar la sanidad agropecuaria. Hoy más que nunca se necesita cooperación real”, señaló el organismo.
Sin embargo, el reclamo más fuerte vino del sector ganadero en Coahuila, donde asociaciones acusan al gobierno federal de Claudia Sheinbaum de omisiones en la prevención y por no informar a tiempo sobre el cierre de la frontera.
“No permitiremos que por omisiones desde el gobierno federal se pierda una actividad tan noble como la ganadería”, señalaron en una carta pública difundida el 13 de mayo.
En respuesta a los señalamientos, en la conferencia matutina del 13 de mayo, el titular de la Sader, Julio Berdegué, aseguró que México no era responsable del brote, ya que el foco original estaba al sur del continente.
“El responsable era Estados Unidos, a quien se le salió de control”, dijo, al tiempo que pidió la reinstalación de la planta de Chiapas.
Cortesía de Proceso.
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