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Ciudad de México.— En una incubadora del Hospital de Gineco Obstetricia No. 4 del IMSS, un bebé de apenas 600 gramos luchaba por respirar. Sus manos, del tamaño de una moneda, se aferraban a un futuro que parecía improbable. A su lado, un equipo médico monitorea cada movimiento, cada latido, cada mínimo avance. En este hospital de alta especialidad, al sur de la Ciudad de México, la esperanza tiene rostro, nombre y peso.
Cada llanto es una celebración. Es la prueba de que la ciencia, la ternura y la perseverancia pueden desafiar las estadísticas. Allí, donde los milagros pesan apenas unos gramos, la vida siempre encuentra la manera de abrirse paso.
Tecnología y corazón para dar la bienvenida a la vida
El Hospital de Gineco Obstetricia No. 4 “Luis Castelazo Ayala” se ha convertido en un referente nacional en la atención de nacimientos prematuros. En 2024, esta Unidad Médica de Alta Especialidad registró mil 800 nacimientos de bebés prematuros. Gracias a tecnología de vanguardia y un personal altamente especializado, el hospital ha logrado la sobrevida de recién nacidos con apenas 26 semanas de gestación y un peso de poco más de medio kilo.
Cada nacimiento prematuro representa un reto médico y humano. La doctora Luz Angélica Ramírez García, directora médica del hospital, explica que un bebé se considera pretérmino cuando nace antes de la semana 37 de gestación. En el IMSS, alrededor del 10 por ciento de los nacimientos son prematuros, pero en esta unidad el porcentaje alcanza el 18.9 por ciento.

El equipo médico enfrenta complicaciones que pueden incluir hemorragias cerebrales, problemas respiratorios, alteraciones visuales o auditivas y dificultades de desarrollo óseo y neurológico. Cada caso exige una atención personalizada y multidisciplinaria que abarca desde neonatólogos y cardiólogos hasta especialistas en neurología y rehabilitación temprana.
Causas y prevención del parto prematuro
La prematurez no es un hecho fortuito. Las causas son diversas y muchas pueden prevenirse. Entre los factores más comunes se encuentran enfermedades como la diabetes, hipertensión o la obesidad materna, la falta de control prenatal, el estrés, la mala alimentación, el consumo de alcohol o drogas y los embarazos múltiples, muchas veces resultado de tratamientos de fertilidad.

El hospital aborda estos riesgos desde la atención prenatal, donde las mujeres reciben orientación y seguimiento constante. Detectar a tiempo una complicación puede marcar la diferencia entre un nacimiento crítico y un parto saludable.
Oportunidad para los más pequeños
El hospital cuenta con una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales equipada con tecnología de última generación y 20 espacios especializados. El personal médico realiza estudios de ultrasonido cerebral, cardíaco y pulmonar para atender a los bebés más frágiles.
Hace diez años, nació allí un bebé de 420 gramos. Fue bautizado como “Alegría”. Contra todo pronóstico, sobrevivió. Hoy, ese caso es símbolo de lo que la ciencia y la entrega humana pueden conseguir cuando se unen en favor de la vida.
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Desde 2022, el Centro de Neurodesarrollo del hospital ha atendido a más de 650 recién nacidos. Su labor consiste en detectar de manera temprana posibles alteraciones neurológicas y acompañar a las familias en el proceso de rehabilitación. Los padres son capacitados para continuar los ejercicios en casa, con lo que la recuperación se vuelve un esfuerzo compartido.

Mamá Canguro: el calor que salva vidas
En el área de prematuros, una estrategia llamada Mamá Canguro ha transformado la manera de cuidar a los bebés más pequeños. Este método fomenta el contacto piel con piel entre la madre y su hijo, lo que ayuda a regular la temperatura corporal, fortalecer el vínculo afectivo y favorecer la lactancia materna.
El contacto temprano acorta el tiempo de separación y permite que los padres participen activamente en el desarrollo de su bebé desde los primeros días. En algunos casos, también se incluye al padre en la práctica, reforzando así el lazo familiar y emocional del recién nacido.
Lactancia materna: el alimento que protege y fortalece
La lactancia materna es vital para los bebés prematuros. La leche materna aporta nutrientes y protege contra infecciones graves como la enterocolitis necrosante, mejora el desarrollo neurológico y favorece un crecimiento más saludable. Además, su digestión es más fácil y reduce complicaciones intestinales.

El hospital promueve activamente la lactancia en todas sus áreas, acompañando a las madres en los primeros días y enseñándoles técnicas adecuadas para alimentar a sus hijos, incluso cuando estos aún se encuentran en incubadora.
La supervivencia infantil
Cada bebé que sobrevive a la prematurez representa una historia de lucha colectiva. El Día Mundial de Acción para la Supervivencia Infantil recuerda que cada vida salvada es una victoria.
Garantizar que cada niño tenga una verdadera oportunidad de vivir implica ofrecer atención médica de calidad desde el embarazo, acceso a nutrición, agua limpia, vacunación y acompañamiento familiar.
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