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Ciudad de México.— Hizo su primer maratón a los 52 años de edad en Nueva York, en 2003. Hoy, a los 74 años, es profesor emérito de la UNAM y acumula 17 maratones, el más reciente en la Ciudad de México 2025, días antes de recibir el emeritazgo, que considera un gran regalo de la vida.
En su trayectoria académica y en cada maratón, Eduardo Bárzana ha descubierto que las metas se alcanzan igual: con constancia, paciencia y confianza en el siguiente paso. Entre aulas y kilómetros, su vida confirma que el esfuerzo deja huella y que, al cruzar la meta, el verdadero premio es descubrirse capaz de más de lo que uno imaginaba.
Un universitario de toda la vida
“Me dieron el emeritazgo el lunes, y el domingo corrí el maratón de la Ciudad de México. Cuando llegué a la meta dije qué generosa es la vida conmigo. Es un reconocimiento que me da la Universidad Nacional, en voz de los colegas, y eso es lo mejor que me ha dado la institución”, asevera Eduardo Bárzana García, quien se autodefine como un “universitario de toda la vida”, después de 50 años como académico, además de su etapa estudiantil.
El maratón como espejo de vida
“El maratón es algo totalmente personal. Tengo el reconocimiento académico de la comunidad y el autorreconocimiento atlético porque puedo hacerlo. Se juntaron las dos y esa sensación de climax me alcanzó cuando llegué a la meta. Ahora, hay una frase que dice ‘el que deja de pedalear se cae’. Así que hay que ser responsable y constante”, añade.
Del béisbol al atletismo
Originario de la Colonia del Valle, en la Ciudad de México, en 1951, su primera pasión fue el béisbol, con los Medias Rojas de Boston y los Tigres de la Ciudad de México, hasta llegar a representar a la Escuela Nacional Preparatoria plantel 6 Antonio Caso y a la Facultad de Química.
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Pasaporte deportivo en cada etapa académica
Durante sus estudios de licenciatura también jugó con el equipo de handball de la entonces denominada Ciencias Químicas. Después estudió maestría en Ingeniería Biológica en la Universidad de Birmingham, Reino Unido, y al regresar practicó squash.
En el doctorado en Biotecnología, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, tuvo clases de buceo y natación, dejando constancia así de una permanente relación con el deporte.
La adicción a correr
Empezó a hacer carreras atléticas de 5, 10 y 15 kilómetros, hasta que un exalumno lo animó a correr medio maratón. Poco después se integró a un grupo de corredores que decidieron participar en el maratón de Nueva York en 2003, punto de inflexión para Bárzana García.
“Entra uno en esa dependencia de hacer deporte. Crees que no lo vas a volver a hacer, pero ya estás viendo cuándo es el siguiente. Entras en ese fomento del orgullo y búsqueda de nuevos retos”, comparte.
Así continuó con el cúmulo de carreras hasta conformar dos etapas: primero, de 2003 a 2006; y luego, desde 2017 –con su primer maratón de la Ciudad de México– hasta la fecha. En total ha hecho 17 maratones en ciudades como Berlín, Praga, París, Nueva York y Chicago.
Trayectoria en la UNAM
A la par, ha desarrollado una prestigiosa carrera en la Universidad Nacional, con cargos como director de la Facultad de Química, secretario general entre 2011 y 2015 y miembro de la Junta de Gobierno entre 2016 y 2021, además de una ilustre labor en docencia, investigación y difusión de la biotecnología y las ciencias de alimentos.

Filosofía de constancia
Al hacer una analogía entre ambos aspectos de su vida, el doctor Eduardo Bárzana comparte: “A veces uno no tiene idea de a dónde va el trayecto, pero sabe que hay una meta, que pueden ser cuatro años o más de un cierto periodo. Vas paso a paso, atendiendo lo del día con el máximo empeño, y el ciclo se repite. La clave es enfocarse en un paso a la vez, y hacer bien lo que te han asignado, primero por ti, pero sobre todo por la persona que depositó su confianza”.
Consejo a las nuevas generaciones
Así, a 22 años de distancia de su primer maratón en Nueva York, el doctor Bárzana García cierra con una enseñanza para los jóvenes:
“Todo está en la mente. Siempre habrá ocupaciones, pero para el deporte hay tiempo y esa inversión se recupera cotidianamente. Te vuelves más atento, alerta, sacas ventaja. Al día de hoy, cuatro exalumnos míos ya corrieron maratones. Normalmente dicen: ‘si usted puede, yo también’. Es un círculo que se repite y, cuando logran hacerlo, se sorprenden de sus propias capacidades”.
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